domingo, 31 de mayo de 2009
martes, 26 de mayo de 2009
EL LENGUAJE DE LOS ABANICOS
Entre mediados del siglo XIX y principios del XX fue una época difícil para las relaciones personales. Enormemente restrictiva y sometida a todo tipo de juicios de valor negativos y sesgados, dio lugar al uso de imaginativos códigos que recurrían a instrumentos de uso común en el entorno de la época para que las personas pudiesen comunicarse y expresar sus intenciones y emociones particulares. Algunos de estos códigos, como el conocido “lenguaje de los abanicos“, alcanzaron una gran riqueza y complejidad.
EL LENGUAJE DE LOS ABANICOS:
1.- El abanico colocado cerca del corazón: " Has ganado mi amor "
EL LENGUAJE DE LOS ABANICOS:

1.- El abanico colocado cerca del corazón: " Has ganado mi amor "
2.- Cerrar el abanico tocándose el ojo derecho: " Cuando podré verte"
3.- El número de varillas muestran la contestación a una pregunta: " A que hora "
4.- Hacer movimientos amenazadores con el abanico cerrado: " No seas tan imprudente "
5.- Abanico medio abierto presionado sobre los labios: " Puedes besarme "
6.- Las dos manos juntas sujetando el abanico abierto: " Olvídame"
7.- Cubrirse la oreja izquierda con el abanico abierto: " No reveles nuestro secreto"
8.- Esconder los ojos detrás del abanico abierto: " Te quiero"
9.- Cerrar un abanico, totalmente abierto lentamente:" Prometo casarme contigo"
10.- Acercar el abanico alrededor de los ojos: " Lo siento"
11.- Tocar con el dedo la parte alta del abanico: "Desearía hablar contigo"
12.- Dejar el abanico descansado sobre la mejilla derecha: " Si "
13.- Dejar el abanico descansado sobre la mejilla izquierda: " No "
14.- Abrir y cerrar el abanico varias veces: " Eres cruel"
15.- Descender el abanico: " Seremos amigos "
16.- Abanicarse lentamente: " Estoy casada"
17.- Abanicarse rápidamente: " Estoy comprometida "
18.- Poner el abanico sujetándolo sobre los labios: " Bésame "
19.- Abrir totalmente el abanico: " Espérame "
20.- Situar el abanico detrás de la cabeza: " No me olvides "
21.- Situar el abanico detrás de la cabeza con el dedo extendido: " Adiós "
22.- Situar el abanico delante de la cara con la mano derecha: " Sígueme "
23.- Situar el abanico delante de la cara con la mano izquierda: " Estoy deseosa de sus conocimientos "
24.- Mantener el abanico sobre la oreja izquierda: " Deseo deshacerme de ti "
25.- Mover el abanico alrededor de la frente: " Has cambiado"
26.- Dar vueltas al abanico con la mano izquierda: " Nos están viendo "
27.- Dar vueltas al abanico con la mano derecha: " Quiero a otro "
28.- Llevar el abanico abierto en la mano derecha: " Eres demasiado ferviente "
29.- Llevar el abanico abierto en la mano izquierda: " Vamos, y me cuentas "
30.- Mover el abanico entre las manos: " Te odio "
31.- Mover el abanico alrededor de la mejilla: " Te quiero "
32.- Entregar el abanico cerrado: " ¿ Me quieres ? "
LOLY.
lunes, 18 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
ELIMINACION DE BARRERAS ARQUITECTONICAS
Los ayuntamientos reciben más de 223 millones para eliminar barreras arquitectónicas del fondo estatal de inversión localLos ayuntamientos españoles dispondrán este año de más de 223 millones de euros del Fondo Estatal de Inversión Local para eliminar barreras arquitectónicas y mejorar la movilidad de las personas con discapacidad.
Así lo anunció la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que hizo entrega al presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), Luis Cayo Pérez Bueno, de un listado de 814 proyectos presentados por 458 ayuntamientos de todas las provincias españolas.
"Es la mayor inversión que se ha realizado nunca desde una administración pública en materia de accesibilidad", destacó el presidente del Cermi, quien ofreció la ayuda de su entidad para hacer un seguimiento y una validación de los proyectos, con el fin de que se hagan "con criterios de accesibilidad" y que todas las actuaciones "sean óptimas para las personas con discapacidad".
Salgado se mostró convencida de que estos proyectos "ayudarán a conseguir una sociedad en la que no se excluya a nadie por ser diferente". "La diversidad es enriquecedora y contribuye a crear una sociedad más plural y más justa", agregó.
TIPOS DE OBRA
Los 814 proyectos están dirigidos a eliminar barreras arquitectónicas en calles, edificios e instalaciones públicas; a la colocación de rampas, elevadores o plataformas para salvar obstáculos, y a la instalación de ascensores en ayuntamientos y otras dependencias municipales.
Entre las obras figuran rebaja de aceras o eliminación de obstáculos en ayuntamientos, centros escolares, zonas comerciales, cascos antiguos de ciudades, piscinas municipales, bibliotecas públicas, consultorios médicos, mercados, etcétera.
Por número de proyectos destinados a la eliminación de barreras arquitctónicas, destacan las provincias de Barcelona, donde se destinan casi 30 millones de euros de 49 municipios a 95 iniciativas; Valencia, donde 32 ayuntamientos han destinado más de 20 millones de euros a 64 proyectos, y Sevilla, donde se sufragarán 49 proyectos de 23 municipios con más de 11 millones de euros.
Entre las obras figuran rebaja de aceras o eliminación de obstáculos en ayuntamientos, centros escolares, zonas comerciales, cascos antiguos de ciudades, piscinas municipales, bibliotecas públicas, consultorios médicos, mercados, etcétera.
Por número de proyectos destinados a la eliminación de barreras arquitctónicas, destacan las provincias de Barcelona, donde se destinan casi 30 millones de euros de 49 municipios a 95 iniciativas; Valencia, donde 32 ayuntamientos han destinado más de 20 millones de euros a 64 proyectos, y Sevilla, donde se sufragarán 49 proyectos de 23 municipios con más de 11 millones de euros.
LOLY.
jueves, 7 de mayo de 2009
LA AUTOESTIMA
Un adecuado nivel de autoestima es la base de la salud mental y física del organismo. El concepto que tenemos de nuestras capacidades y nuestro potencial no se basa sólo en nuestra forma de ser, sino también en nuestras experiencias a lo largo de la vida. Lo que nos ha pasado, las relaciones que hemos tenido con los demás (familia, amigos, etc.), las sensaciones que hemos experimentado, todo influye en nuestro carácter y por tanto en la imagen que tenemos de nosotros mismos.El autoconcepto deriva de la comparación subjetiva que hacemos de nuestra persona frente a los demás, así como de lo que éstos nos dicen y de las conductas que dirigen hacia nosotros. También los éxitos y los fracasos personales influyen en nuestra forma de valorarnos.
Una persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que desconfía de las propias facultades y no quiere tomar decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los demás pues tiene muchos complejos. Suele tener una imagen distorsionada de si mismo, tanto a lo que se refiere a rasgos físicos como de su valía personal o carácter. Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas. Le cuesta hacer amigos nuevos y está pendiente del qué dirán o pensarán sobre él, pues tiene un miedo excesivo al rechazo, a ser juzgado mal y a ser abandonado. La dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de aprobación, ya que no se quiere lo suficiente como para valorarse positivamente.
Otro problema que ocasiona el tenernos infravalorados es la inhibición de la expresión de los sentimientos por miedo a no ser correspondidos. Si algo funciona mal en una relación de pareja o de amistad, la persona con falta de autoestima creerá que la culpa de esto es suya, malinterpretando en muchas ocasiones los hechos y la comunicación entre ambos. Se siente deprimido ante cualquier frustración, se hunde cuando fracasa en sus empeños y por eso evita hacer proyectos o los abandona a la primera dificultad importante o pequeño fracaso.
Una persona con una autoestima óptima, en cambio, tiene las siguientes cualidades:
Posee una visión de si mismo y de sus capacidades realista y positiva.
No necesita de la probación de los demás, no se cree ni mejor ni peor que nadie.
Muestra sus sentimientos y emociones con libertad.
Afronta los nuevos retos con optimismo, intentando superar el miedo y asumiendo responsabilidades.
Se comunica con facilidad y le satisfacen las relaciones sociales, valora la amistad y tiene iniciativa para dirigirse a la gente.
Sabe aceptar las frustraciones, aprende de los fracasos, es creativo e innovador, le gusta desarrollar los proyectos y persevera en sus metas.
Para intentar aumentar nuestra autoestima debemos ante todo empezar por ser nuestros mejores amigos, saber que no hay nada ni nadie en este mundo más importante que nosotros mismos. Por eso hemos de aceptarnos tal y como somos, pensando no existe nadie mejor ni peor, aunque todos seamos diferentes, pues en eso se basa la diversidad humana.
Consejos prácticos para mejorar nuestra autoestima:
-El hecho de querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los demás. Todo reside en la cabeza y nosotros somos quienes debemos intentar cambiar nuestro autoconcepto.
-Acéptate tal y como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos, nadie es perfecto ni pretende serlo.
-Desarrolla el sentido del humor, no des tanta importancia a cosas que no la tienen, ni a los posibles comentarios de los demás. Seguramente en la mayoría de ocasiones nos hacemos montañas innecesariamente, la gente no está siempre pendiente de lo que hacemos o decimos, todo está en nuestra imaginación.
-Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y te satisfaga.
-No temas a las responsabilidades o a tomar decisiones, si algo sale mal aprende de tus errores y ten coraje para volver a intentarlo. Nadie está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara positiva de los fracasos, piensa que aunque se cierren unas puertas, luego se abrirán otras que pueden ser incluso mejores.
-Si una relación personal no acaba de funcionar, no pienses nunca que la culpa es sólo tuya, entre dos personas ambas partes son responsables de su comportamiento. La verdad al final es que sólo hubo una incompatibilidad de caracteres.
-Prémiate por tus logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes, así te sentirás mejor.
-Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo.
No es fácil cambiar nuestra autoestima, si lo fuera seguramente nadie sufriría por tenerla demasiado baja, ni existirían personas tímidas o dependientes, pero hemos de creer que tampoco hay nada imposible si ponemos realmente empeño en conseguirlo. Las personas tenemos suficientes capacidades como para cambiar y aprender al largo de nuestra vida, pues como dice el refrán "la fe mueve montañas"
.Con una buena autoestima tendrás:
Mayor aceptación de ti mismo y de los demás.
Menos tensiones y mejor posición para dominar el estrés.
Una visión más positiva y optimista respecto a la vida.
Una buena aceptación de las responsabilidades personales y la sensación de poseer un mejor control de las cosas.
Más independencia.
Mejor capacidad de escuchar a los demás.
Un mayor equilibrio emocional.
Disfrutarás de las situaciones sociales, pero también de la soledad.
Una mayor autoconfianza, más humor y creatividad.
Menos temores ante los riesgos y fracasos, que se convertirán en oportunidades, retos, experiencias.
Un aumento de la capacidad de expresar los sentimientos.
Desaparecerán los sentimientos negativos como la envidia o el rencor.
Tendrás una mayor ilusión, motivación, entusiasmo y capacidad para disfrutar de los grandes y pequeños placeres de la vida.
LOLY.
martes, 5 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
MI PRIMERA VEZ(RELATOS ATREVIDOS)
Mi primera vez 

¡¡Era mi primera vez!! Salí de casa sumamente nerviosa, no sabía como sería aquello. Además, era mi primera vez, sin embargo, ya se lo había prometido y no podía echarme atrás. No debía tener miedo. Al fin y al cabo era yo quien había querido voluntariamente. Cuando llegué a la puerta un escalofrío estremeció todo mi cuerpo.
Luego, al abrir la puerta, tuve que hacer un esfuerzo por controlar el temblor de mis piernas. Entré... y allí estaba él esperándome, sonrió e inmediatamente me tomó por el brazo y me llevó a una habitación muy bonita. Amablemente, me invitó a acostarme y me dijo que me pusiera cómoda, que me relajara... que él estaba acostumbrado a hacerlo y que no me iba doler. Aunque era mi primera vez, él me inspiró bastante confianza y comprendí que no podría encontrar una persona más adecuada para hacer lo que estaba a punto de hacer, dada toda su experiencia. Poco a poco, se fue acercando. Creo que notó mi nerviosismo y trató de tranquilizarme diciéndome que era un verdadero experto y que sabía perfectamente cómo hacerlo, ya que lo había hecho muchas veces y nunca había recibido ninguna queja.
Por fin, cuando mis músculos comenzaron a relajarse, me indicó cuál era la postura más adecuada y, poniéndome la mano en el hombro, continuó diciéndome cosas muy agradables para darme ánimo. Fue en ese momento cuando comencé a sudar. De pronto, la proximidad entre los dos se hizo inminente, sentí la presión de sus manos en mi brazo y el cálido aliento de su boca acercarse a mi rostro.
De repente, me entró algo duro y me estremecí, ya que mi cuerpo no estaba acostumbrado a este tipo de sensaciones y comencé a ponerme muy ansiosa. De pronto, comencé a sentir un dolor insoportable y lancé un grito mientras todo mi ser se estremecía. A medida que transcurrían los minutos el dolor se iba haciendo más y más fuerte y no tardó en empezar a salirme un poquito de sangre. Le supliqué que sacara su instrumento por un momento, porque me estaba doliendo mucho, pero me dijo que no podía dejarme así. Grité angustiada y dolorida hasta que me salieron unas lágrimas.
Inesperadamente, el dolor cesó y mi cuerpo fue recorrido por una indescriptible sensación de bienestar y placer. Entonces, me di cuenta de que todo había acabado y finalmente llegó la hora de marcharme.
Como bien podrán imaginar le agradecí a mi dentista que me hubiese sacado esa muela que tanto me dolía y me despedí pidiéndole disculpas por mi comportamiento tan exagerado. ¡¡¡Muchas gracias Doctor!!!
Luego, al abrir la puerta, tuve que hacer un esfuerzo por controlar el temblor de mis piernas. Entré... y allí estaba él esperándome, sonrió e inmediatamente me tomó por el brazo y me llevó a una habitación muy bonita. Amablemente, me invitó a acostarme y me dijo que me pusiera cómoda, que me relajara... que él estaba acostumbrado a hacerlo y que no me iba doler. Aunque era mi primera vez, él me inspiró bastante confianza y comprendí que no podría encontrar una persona más adecuada para hacer lo que estaba a punto de hacer, dada toda su experiencia. Poco a poco, se fue acercando. Creo que notó mi nerviosismo y trató de tranquilizarme diciéndome que era un verdadero experto y que sabía perfectamente cómo hacerlo, ya que lo había hecho muchas veces y nunca había recibido ninguna queja.
Por fin, cuando mis músculos comenzaron a relajarse, me indicó cuál era la postura más adecuada y, poniéndome la mano en el hombro, continuó diciéndome cosas muy agradables para darme ánimo. Fue en ese momento cuando comencé a sudar. De pronto, la proximidad entre los dos se hizo inminente, sentí la presión de sus manos en mi brazo y el cálido aliento de su boca acercarse a mi rostro.
De repente, me entró algo duro y me estremecí, ya que mi cuerpo no estaba acostumbrado a este tipo de sensaciones y comencé a ponerme muy ansiosa. De pronto, comencé a sentir un dolor insoportable y lancé un grito mientras todo mi ser se estremecía. A medida que transcurrían los minutos el dolor se iba haciendo más y más fuerte y no tardó en empezar a salirme un poquito de sangre. Le supliqué que sacara su instrumento por un momento, porque me estaba doliendo mucho, pero me dijo que no podía dejarme así. Grité angustiada y dolorida hasta que me salieron unas lágrimas.
Inesperadamente, el dolor cesó y mi cuerpo fue recorrido por una indescriptible sensación de bienestar y placer. Entonces, me di cuenta de que todo había acabado y finalmente llegó la hora de marcharme.
Como bien podrán imaginar le agradecí a mi dentista que me hubiese sacado esa muela que tanto me dolía y me despedí pidiéndole disculpas por mi comportamiento tan exagerado. ¡¡¡Muchas gracias Doctor!!!
LOLY.
lunes, 27 de abril de 2009
EL PUNTO G DEL PLACER..........
Aunque en relación con el sexo los mitos son muy abundantes, pocos alcanzan tan altas cotas como el denominado punto G. A ello contribuyen dos cosas; primero que se trata de sexualidad femenina, y en sexo todo lo femenino es más extraño y menos evidente que lo perteneciente al ámbito masculino; segundo, que se trata de la zona erógena más oculta de la mujer. Con todo ello, podemos hablar de que el punto G es uno de los mitos sexuales de la segunda mitad del siglo XX.
Las zonas erógenas son partes que, estimuladas correctamente, producen las sensaciones más placenteras. Son altamente excitables eróticamente por estímulos exteriores. La piel es, en sí misma, la mayor zona erógena en el hombre y en la mujer, si bien, en el área genital es donde alcanza su mayor excitabilidad.
El "mapa de zonas erógenas" es distinto en localización e intensidad para cada persona e, incluso, es distinto según las circunstancias. Quiere esto decir que a cada persona le excitan más unas cosas que otras, en lugares similares pero diferentes, y de formas distintas. No obstante, existen unos patrones comunes que coinciden con las zonas erógenas generalmente aceptadas.
En la mujer son básicamente los pezones, la vagina, el clítoris, el ano y el punto G. Sin embargo, también lo son la nuca, la espalda, la parte interna de los muslos, la parte posterior de las rodillas, los pies, los labios, las orejas, etcétera. Realmente, las posibilidades del cuerpo para el placer son tales que permiten que el arte amatorio sea algo extraordinario en personas amantes y sabias.
El ginecólogo Grafenburg El punto G no estaba considerado ni descrito como zona erógena hasta que lo hizo por primera vez en 1950 el ginecólogo alemán Ernst Grafenburg que le dio nombre como punto Grafenburg, pero dada la compleja grafía del apellido acabó siendo sencillamente punto G. El científico lo describió como "un punto localizado en una zona de la pared anterior de la vagina de la mujer que puede producir una intensa y placentera excitación al ser estimulado".
No obstante, no se puede hablar de un "descubrimiento" en sentido riguroso ya que diversas culturas, como algunas asiáticas y sudamericanas, tradicionalmente admitían entre sus prácticas sexuales la estimulación de la cara interna anterior de la vagina.
El punto G, por razones no muy bien estudiadas produce una muy localizada y extraordinaria sensibilidad erótica que acostumbra a culminar en un fuerte orgasmo al que puede acompañar, en algunas mujeres, algo parecido a una eyaculación.
Cultura sexual femenina Entre el 80% y el 90% de las mujeres obtienen sus orgasmos por estimulación directa del clítoris. Y un porcentaje muy menor, entre el 30% y el 40% lo obtienen eventual o regularmente también a través del coito. Las encuestas más recientes publicadas en Europa hablan de que sólo entre un 10% y un 20% de las mujeres de todas las edades reconocen haber localizado su punto G.
De entre las que dicen localizar su punto G, la mayoría afirman que les facilita la obtención de orgasmos múltiples sin que aparezca la sensación de irritabilidad que se produce en el clítoris tras un orgasmo.
Por fin, el punto G El punto G es una zona localizada en la parte anterior de la zona interior de la vagina, a medio camino entre la entrada de la vagina y el cuello del útero. Tiene un tamaño similar al de un guisante pero en período de excitación puede llegar a duplicar o triplicar su superficie.
A la mujer le puede costar un poco localizárselo ella misma con sus propios dedos, es más sencillo que lo haga su pareja. Su estimulación más favorable debe comenzarse en estado de excitación, una vez iniciadas las caricias preliminares. Una estimulación "en frío" del punto G no suele ser práctica, ya que no reacciona con la rapidez del clítoris, por ejemplo.
Así pues, y estando la mujer excitada es sencillo localizarlo introduciendo uno o dos dedos en la vagina, y acariciando con suavidad la cara interior hasta encontrar una pequeña zona de textura claramente diferente, algo más rugosa que el resto de la vagina. Su estimulación puede realizarse mediante presión o mediante caricias regulares. La primera sensación de la mujer suele ser la de una urgencia de orinar, pero es sólo una sensación que se pierde rápidamente. La estimulación del punto G junto con otras formas de estimulación en el clítoris, la vagina o el ano, suelen producir intensos y duraderos orgasmos.
Como ya hemos dicho anteriormente, en algunos casos se produce una emisión rápida de fluido, denominado eyaculación femenina, que aumenta de forma considerable la sensación de placer y plenitud en el orgasmo.
De todos modos, igual que no hay dos mujeres iguales, tampoco existen dos puntos G iguales, y como siempre sucede en el sexo, lo mejor es experimentar con tranquilidad y compartiendo con la propia pareja las experiencias sentidas.
Las zonas erógenas son partes que, estimuladas correctamente, producen las sensaciones más placenteras. Son altamente excitables eróticamente por estímulos exteriores. La piel es, en sí misma, la mayor zona erógena en el hombre y en la mujer, si bien, en el área genital es donde alcanza su mayor excitabilidad.El "mapa de zonas erógenas" es distinto en localización e intensidad para cada persona e, incluso, es distinto según las circunstancias. Quiere esto decir que a cada persona le excitan más unas cosas que otras, en lugares similares pero diferentes, y de formas distintas. No obstante, existen unos patrones comunes que coinciden con las zonas erógenas generalmente aceptadas.
En la mujer son básicamente los pezones, la vagina, el clítoris, el ano y el punto G. Sin embargo, también lo son la nuca, la espalda, la parte interna de los muslos, la parte posterior de las rodillas, los pies, los labios, las orejas, etcétera. Realmente, las posibilidades del cuerpo para el placer son tales que permiten que el arte amatorio sea algo extraordinario en personas amantes y sabias.
El ginecólogo Grafenburg El punto G no estaba considerado ni descrito como zona erógena hasta que lo hizo por primera vez en 1950 el ginecólogo alemán Ernst Grafenburg que le dio nombre como punto Grafenburg, pero dada la compleja grafía del apellido acabó siendo sencillamente punto G. El científico lo describió como "un punto localizado en una zona de la pared anterior de la vagina de la mujer que puede producir una intensa y placentera excitación al ser estimulado".
No obstante, no se puede hablar de un "descubrimiento" en sentido riguroso ya que diversas culturas, como algunas asiáticas y sudamericanas, tradicionalmente admitían entre sus prácticas sexuales la estimulación de la cara interna anterior de la vagina.
El punto G, por razones no muy bien estudiadas produce una muy localizada y extraordinaria sensibilidad erótica que acostumbra a culminar en un fuerte orgasmo al que puede acompañar, en algunas mujeres, algo parecido a una eyaculación.
Cultura sexual femenina Entre el 80% y el 90% de las mujeres obtienen sus orgasmos por estimulación directa del clítoris. Y un porcentaje muy menor, entre el 30% y el 40% lo obtienen eventual o regularmente también a través del coito. Las encuestas más recientes publicadas en Europa hablan de que sólo entre un 10% y un 20% de las mujeres de todas las edades reconocen haber localizado su punto G.
De entre las que dicen localizar su punto G, la mayoría afirman que les facilita la obtención de orgasmos múltiples sin que aparezca la sensación de irritabilidad que se produce en el clítoris tras un orgasmo.
Por fin, el punto G El punto G es una zona localizada en la parte anterior de la zona interior de la vagina, a medio camino entre la entrada de la vagina y el cuello del útero. Tiene un tamaño similar al de un guisante pero en período de excitación puede llegar a duplicar o triplicar su superficie.
A la mujer le puede costar un poco localizárselo ella misma con sus propios dedos, es más sencillo que lo haga su pareja. Su estimulación más favorable debe comenzarse en estado de excitación, una vez iniciadas las caricias preliminares. Una estimulación "en frío" del punto G no suele ser práctica, ya que no reacciona con la rapidez del clítoris, por ejemplo.
Así pues, y estando la mujer excitada es sencillo localizarlo introduciendo uno o dos dedos en la vagina, y acariciando con suavidad la cara interior hasta encontrar una pequeña zona de textura claramente diferente, algo más rugosa que el resto de la vagina. Su estimulación puede realizarse mediante presión o mediante caricias regulares. La primera sensación de la mujer suele ser la de una urgencia de orinar, pero es sólo una sensación que se pierde rápidamente. La estimulación del punto G junto con otras formas de estimulación en el clítoris, la vagina o el ano, suelen producir intensos y duraderos orgasmos.
Como ya hemos dicho anteriormente, en algunos casos se produce una emisión rápida de fluido, denominado eyaculación femenina, que aumenta de forma considerable la sensación de placer y plenitud en el orgasmo.
De todos modos, igual que no hay dos mujeres iguales, tampoco existen dos puntos G iguales, y como siempre sucede en el sexo, lo mejor es experimentar con tranquilidad y compartiendo con la propia pareja las experiencias sentidas.
LOLY.
viernes, 24 de abril de 2009
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